El rojo y el blanco, desde hace años, caracterizan a la familia de Eduardo Said Ale, quien es hijo de Angel "El Mono" Ale y sobrino de Rubén Ale, presidente (en uso de licencia) del club San Martín. Pero, esta vez, los colores de la pasión son los que comprometen al joven de 19 años, quien está detenido e imputado de un intento de robo producido en barrio El Bosque.
Según fuentes de la investigación, la víctima del hecho reconoció el buzo y la gorra que secuestró la Policía, y que supuestamente pertenecen a Eduardo Said Ale. Además, la fiscala María de las Mercedes Carrizo tiene en su poder la declaración de una vecina que habría visto al muchacho usando esas prendas. Sin embargo, durante la indagatoria, el sospechoso dio a entender que esas pruebas fueron "plantadas".
El jueves a la tarde, Belén, de 25 años, caminaba por Paso de los Andes y España cuando un joven delgado, vestido con gorra blanca y buzo tipo canguro rojo trató de arrebatarle la cartera. "No sospechaba que podía tratarse de un delincuente", dijo la víctima, al ratificar la denuncia en la Fiscalía IX.
Debido al forcejeo, la joven cayó al piso y sufrió lesiones leves en la pierna y en el brazo. Al ver la violenta escena, según la versión de Belén, un hombre que iba en una moto y otras personas trataron de socorrerla. "Ahí, el delincuente sacó un arma, y por eso lo dejamos ir, ya que nos había dado mucho miedo", agregó la víctima en Tribunales.
Sobre la base de los datos aportados, un equipo del área de investigaciones de la seccional 6ª, a cargo del oficial Sergio Juárez, recorrió el vecindario, y vio a un sospechoso parado en la zona de Uruguay y Manuel Alberti.
Los policías trataron de atraparlo, pero el muchacho salió corriendo, se metió a una de las casas de "La Bombilla" y cerró el portón por dentro.
La dueña de la vivienda, M.V.R., declaró bajo juramento en la comisaría, y ese testimonio es considerado clave por la fiscala. "Mientras me encontraba en mi domicilio, junto a mi nuera y mis hijos, viendo cómo cambiaban la rueda de nuestro auto, en la galería, vimos que entraba corriendo una persona, a la que conozco de verla, ya que suele frecuentar el barrio", testificó la mujer.
Luego, describió al muchacho tal cual lo había hecho la víctima del atraco. "Estaba vestido con un buzo tipo canguro color rojo y con una gorra blanca", señaló la vecina. Y agregó: "ingresó a mi casa sin pedir permiso, tratando de dirigirse al fondo para saltar, pero mi casa está totalmente cerrada, por lo que quedó dentro de la cocina".
M.V.R. destacó que ella fue quien les dio permiso a los policías de ingresar. Allí fue arrestado el sospechoso, identificado como Eduardo Said Ale, quien permanece detenido por orden de la jueza Emma de Nucci. En ese momento, el muchacho no tenía puestos el buzo y la gorra, que fueron hallados a pocos metros de él.
La fiscala tiene aún nueve días hábiles para reunir más pruebas. Por ejemplo, está tratando de obtener testimonios para determinar si quien cometió el robo sacó un arma de fuego. Además, se solicitó un examen médico de la víctima.
Más allá de esto, Carrizo tiene la certeza de que la ropa secuestrada por los investigadores (y posteriormente reconocida por la víctima en la Fiscalía IX) es una evidencia clave. Por eso, las coincidencias entre las declaraciones de la víctima y de la vecina son la base de la imputación.
El viernes, el hijo del "Mono" Ale dio su versión en la tribunales. Asesorado por el defensor Cergio Morfil, el muchacho sostuvo que las prendas secuestradas no le pertenecían. Incluso, deslizó que fue víctima de un procedimiento irregular. "Yo venía de jugar al fútbol de Central Norte con mis amigos Gonzalo, Juan Enrique y Gabriel, y nos paramos en la puerta de la casa de Carlitos, que es amigo de Juan Enrique y que vive en la casa de donde me sacaron (después los policías)", aseveró el muchacho el viernes. Y añadió que no tuvo vinculación con el intento de arrebato. "No tengo ninguna necesidad de robar, porque yo trabajo y soy agricultor", señaló.
Eduardo Ale sigue detenido, por orden de la jueza Emma de Nucci, y fue alojado en un calabozo de la seccional 13ª, según informaron desde la Policía.
Cuando declaró, mostró predisposición a someterse a una rueda de reconocimiento. Sin embargo, desde la pesquisa considerarían que esa medida ya no es necesaria, pues los relatos de la víctima y de la vecina son coincidentes.
Por último, la fiscala ordenó que le remitan informes desde la División Antecedentes Personales de la Policía, para saber cuál es la situación del hijo del "Mono" con respecto a la Justicia.
Según fuentes de la investigación, la víctima del hecho reconoció el buzo y la gorra que secuestró la Policía, y que supuestamente pertenecen a Eduardo Said Ale. Además, la fiscala María de las Mercedes Carrizo tiene en su poder la declaración de una vecina que habría visto al muchacho usando esas prendas. Sin embargo, durante la indagatoria, el sospechoso dio a entender que esas pruebas fueron "plantadas".
El jueves a la tarde, Belén, de 25 años, caminaba por Paso de los Andes y España cuando un joven delgado, vestido con gorra blanca y buzo tipo canguro rojo trató de arrebatarle la cartera. "No sospechaba que podía tratarse de un delincuente", dijo la víctima, al ratificar la denuncia en la Fiscalía IX.
Debido al forcejeo, la joven cayó al piso y sufrió lesiones leves en la pierna y en el brazo. Al ver la violenta escena, según la versión de Belén, un hombre que iba en una moto y otras personas trataron de socorrerla. "Ahí, el delincuente sacó un arma, y por eso lo dejamos ir, ya que nos había dado mucho miedo", agregó la víctima en Tribunales.
Sobre la base de los datos aportados, un equipo del área de investigaciones de la seccional 6ª, a cargo del oficial Sergio Juárez, recorrió el vecindario, y vio a un sospechoso parado en la zona de Uruguay y Manuel Alberti.
Los policías trataron de atraparlo, pero el muchacho salió corriendo, se metió a una de las casas de "La Bombilla" y cerró el portón por dentro.
La dueña de la vivienda, M.V.R., declaró bajo juramento en la comisaría, y ese testimonio es considerado clave por la fiscala. "Mientras me encontraba en mi domicilio, junto a mi nuera y mis hijos, viendo cómo cambiaban la rueda de nuestro auto, en la galería, vimos que entraba corriendo una persona, a la que conozco de verla, ya que suele frecuentar el barrio", testificó la mujer.
Luego, describió al muchacho tal cual lo había hecho la víctima del atraco. "Estaba vestido con un buzo tipo canguro color rojo y con una gorra blanca", señaló la vecina. Y agregó: "ingresó a mi casa sin pedir permiso, tratando de dirigirse al fondo para saltar, pero mi casa está totalmente cerrada, por lo que quedó dentro de la cocina".
M.V.R. destacó que ella fue quien les dio permiso a los policías de ingresar. Allí fue arrestado el sospechoso, identificado como Eduardo Said Ale, quien permanece detenido por orden de la jueza Emma de Nucci. En ese momento, el muchacho no tenía puestos el buzo y la gorra, que fueron hallados a pocos metros de él.
La fiscala tiene aún nueve días hábiles para reunir más pruebas. Por ejemplo, está tratando de obtener testimonios para determinar si quien cometió el robo sacó un arma de fuego. Además, se solicitó un examen médico de la víctima.
Más allá de esto, Carrizo tiene la certeza de que la ropa secuestrada por los investigadores (y posteriormente reconocida por la víctima en la Fiscalía IX) es una evidencia clave. Por eso, las coincidencias entre las declaraciones de la víctima y de la vecina son la base de la imputación.
El viernes, el hijo del "Mono" Ale dio su versión en la tribunales. Asesorado por el defensor Cergio Morfil, el muchacho sostuvo que las prendas secuestradas no le pertenecían. Incluso, deslizó que fue víctima de un procedimiento irregular. "Yo venía de jugar al fútbol de Central Norte con mis amigos Gonzalo, Juan Enrique y Gabriel, y nos paramos en la puerta de la casa de Carlitos, que es amigo de Juan Enrique y que vive en la casa de donde me sacaron (después los policías)", aseveró el muchacho el viernes. Y añadió que no tuvo vinculación con el intento de arrebato. "No tengo ninguna necesidad de robar, porque yo trabajo y soy agricultor", señaló.
Eduardo Ale sigue detenido, por orden de la jueza Emma de Nucci, y fue alojado en un calabozo de la seccional 13ª, según informaron desde la Policía.
Cuando declaró, mostró predisposición a someterse a una rueda de reconocimiento. Sin embargo, desde la pesquisa considerarían que esa medida ya no es necesaria, pues los relatos de la víctima y de la vecina son coincidentes.
Por último, la fiscala ordenó que le remitan informes desde la División Antecedentes Personales de la Policía, para saber cuál es la situación del hijo del "Mono" con respecto a la Justicia.